
“Les aseguro que nada me sería más grato que abrir el año con un tema tan bucólico y bello como lo es la floración del brezo en las montañas vecinas. ¡Buena señal si no hay ninguna otra noticia más urgente, caramba! Imaginen una primera página en los periódicos con semejante titular: “¡Acaba de florecer el brezo en las montañas, señores!” Y luego un subtítulo especificando que los colores, del rosa al lila, terminan en rojos sangre y que brillan al sol con tal fuerza que casi caen en la arrogancia.
Pero ¡ay Señor! uno abre el periódico con el desayuno y en cambio se da de bruces con las noticias más frescas surgidas de la noche: muertes por peleas, por accidentes, o con esas otras a las que han dado en llamar, no sé por qué, “de género”, apelativo que nos suena a irónico eufemismo, un apaño fríamente gramatical. La crisis, el paro…, una herida abierta que nos duele; no se nos ha transformado aún en triste sombra pasiva. Porque, miren, el que media humanidad se muera de hambre, frente al hartazgo de la otra media es desgraciadamente una constante cotidiana, y por ello ya ni nos altera…
En fin, es lo que hay. Tal vez sea esa la causa por la que me siento confusa a las puertas de este año que empieza, el pobre, asomado a una ventana desde donde puede ver una turbamulta de humanos camino de un acontecimiento, a lo visto poderosísimo, llamado “rebajas”.
Sin embargo me gustaría tanto poder anunciarles a ustedes con ilusionada sorpresa que el brezo ha florecido en las montañas… o que dos pequeños linces – especie en peligro de extinción – nacieron en el Parque Nacional de Doñana y, curiosamente, uno de ellos se llama “Brezo”; el otro, “Brisa”.
Pero que esto tan bello fuera noticia, sólo tendría sentido después de haber pulverizado tanto humano sin sentido… ¡Dios, que lejos presiento el que sea noticia el florecimiento del brezo en las montañas!
Utopías, utopías… Lástima que lo bueno se esconda, cada vez con más frecuencia, tras las utopías.
Y a quién diablos le importa hoy todo esto…
¿Por qué será que con frecuencia encuentro fuera de lugar estas reflexiones mías?
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