domingo, 6 de diciembre de 2009




LOS SUEÑOS ERÓTICOS DE UNA MUJER MADURA

Dicen que soñamos siempre, pero que no con mucha frecuencia recordamos esos episodios que, según Freud, parece que tienen que ver con recovecos oscuros de nuestro cerebro, nuestra conciencia o simplemente con las carencias de nuestro vivir. Sea como fuere, a veces nos hacen fruncir ceño o esbozar una sonrisa. Vean éste que me contó ayer mi amiga Coralina Artista Fina:

“Estaba yo en una tienda comprándome unas medias color humo para la boda de mi sobrina Maruchi, cuando sentí el aroma de un delicioso café. Buscando con la mirada el lugar de su procedencia, descubrí una cafetera automática último modelo, reluciente y esplendorosa, pero lo más singular del caso fuera la presencia de George Clooney que me sonreía de una manera insinuante. Miré a mi alrededor por ver de descubrir también a la joven del anuncio, pero no había nadie. Y el Clooney que se me acerca…, y yo que me turbo y pienso “creo que estoy soñando” pero a mí en aquellos momentos me daba igual, si sueño o realidad, así que aproveché la ocasión y me acerqué al zagal, que me dijo con una arrebatadora sonrisa: ¿nos vamos arriba?” ¿Arriba? –me dije- como si quiere abajo. Y le seguí.
Efectivamente, “arriba” era un dormitorio lleno de cortinas y glamour. Vi que se iba desnudando morosamente, y yo hice lo propio. Cuando la habitación estaba ya toda de color de rosa fucsia, él se sentó al borde de la cama y vi con horror que se quitaba la dentadura, luego la peluca… e iba pareciéndose cada vez más a un gremlin. Los colores de la “habitación de arriba” se desmoronaron como un castillo de arena y de golpe me encontré incorporada en mi cama, con mi marido al lado roncando como un poseso.
Suspiré. Para una vez que sueño algo que prometía ser diferente…
¡Bah…! A ver si alguna noche pillo a otro un poco menos estropeado

No hay comentarios:

Publicar un comentario