
HAY UNA TORMENTA SOBRE NUESTRA CIUDAD…
Llueve suavemente, aunque se oyen truenos y relámpagos que arman un buen estruendo sobre nuestras cabezas. Además es Corpus y los campaneros se unen al estruendo celestial.
No sé si esa pareja que ven, y que a fuer de rentabilizar el paraguas propician una proximidad acogedora, se dará cuenta de tanto acontecimiento. Yo diría que no. Se han aislado con una barrera de colores
Tormenta, lluvia y volteo general de campanas…
Da la impresión de que la pareja de enamorados no escapa al designio de la madre naturaleza que apuesta por perpetuar la especie.
Otro momento especial que no volverá a suceder, pero que ahí queda, atrapado, gracias a la tecnología.
No es el descubrimiento de América pero eso… ¿qué más da?



